Ese yo que ahora soy
Entre
el que era cuando llegué a Alemania y el que ahora soy hay varios
yos que fueron en un momento y luego desaparecieron. Esos yos que he
sido y que nadie, salvo yo, conoce. No soy el mismo de siempre,
aunque siempre he sido el mismo. Ya no soy el que era. Ni lo que era
es lo que ahora me determina. El ayer es ayer, nostalgia eterna,
recuerdo de lo que sucedió o lo que nunca pasó. Pero este que ahora
soy -no sé si mejor o peor o diferente- no vive en el ayer. Uno deja
de ser uno para ser otro con el mismo DNA que lleva en su sangre. Más
uno cambia como cambian los otros. Somos, nos dejamos y no volvemos
porque no hay adónde regresar. Somos como las estaciones, a veces
tormentosas lluvias, otras campos floridos o tristes soledades
olvidadas y siempre siempre estamos a punto de comenzar, de ser un
nuevo yo. Entre el que soy y el que fui hay tantas vidas, sueños,
expectativas, dolores y amores que no volverán a ser. Soy pasajero
en el tiempo, sorprendido de la incomprensible existencia y del fugaz
pensamiento adolorido, yendo hacia la nada. Soy el tiempo que aún
no he sido y los recuerdos, lo poco que nos queda de lo que fuimos o
no fuimos.
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