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Mostrando entradas de abril, 2020

Me miraste

Porque un día sin dudarlo te quedaste a vivir en mi mirada y me quitaste la tristeza; porque en tus ojos había un universo para mí y porque nadie me volvió a mirar como tú me miraste en una tarde eterna de julio, aún te pienso.

Las orillas del amor

Hay tantas orillas en mí. No una, ni dos, sino tantas como amores llegaron a mí. Cada una de ellas tuvo su mar, su playa, su otra orilla. Orillas que están en mí con la mirada y el beso de ella a la que tomé de la mano una noche caminando por la ría del Nervión para desandar la vida, o de una ragazza de ojos verdes que se cruzó en mi camino y se quedó a vivir en mí, o de una mirada andaluza de la que todos se enamoraban y entre todos ellos me escogió a mí o de ellas que so ñ aron conmigo en tantas playas perdidas de mi vida. Hay tantas orillas en mí, y en una de ellas aún te espero.

Ir hacia atrás

Ir hacia atrás, hacia el pasado. A veces quisiera ir hacia atrás, encontrarme como ya no me recuerdo, como ya no soy. Y siempre que regreso a ese mundo que ya no es, que no me recuerda, que yo me imagino bello y profundo y me empe ñ o en llamar ayer, llego a la nada, al vacío que existe en los lugares y seres que ya no soy. Allí sí que haga falta. Y tú, tal vez más que yo. Tú siempre más que yo, porque en ti está aún ese mundo que ya no soy.

Un amor

Vengo de un amor donde cabe el dolor del mundo y donde las ilusiones florecen a borbotones. Yo vengo lleno de palabras a cruzar la primavera para encontrarme contigo. Vengo a ti para con los secretos que esconden las palabras dibujar sueños en nuestros cuerpos cuando descansemos desnudos el uno al lado del otro, cuando hablemos ese único idioma ilusionado de las caricias. Vengo de un amor que se inventa cada día y cada noche y nos arropa cuando estamos juntos o cuando estamos lejos.

Primavera

Me enamoré  de ese primer rayo de luz que fue tu mirada. Muchas noches nadaste mi cuerpo hasta altas olas de la madrugada. El amor convirtió tu cuerpo en playa, en paraíso perdido. Besos, caricias  y pasiones de todos los colores florecieron en mi cuerpo. Fuimos primavera.

Propietario

Soy propietario de sesenta y cuatro a ñ os invertidos en vivir, de un par de fracasos estruendosos, del recuerdo de amores de esos que todo lo cambian, de mil favores que tanta gente me ha hecho sin pedir nada a cambio, de una memoria que no olvida, de infinidad de lecturas, de charlas inolvidables, del gusto por las fresas y el aguacate, de una soledad tímida que me acompa ñ a en silencio a todas partes, de un amor imperecedero por una mujer que me conoce de siempre, de un monedero de cuero que me hace feliz cada vez que lo abro, de un reloj barato y perfecto, de muchas camisas azules, de un rostro lleno de arrugas y de una barba blanca, de una amistad para siempre, de una risa incansable, de tres chistes bobos, de la alegría de la juventud que se quedó a vivir en la playa de San Luis, de la bella sonrisa de algunas mujeres que se cruzaron conmigo por un instante y de esta inexplicable tristeza tuya que v...

Los Hamptons

Cada uno, cada día, a cada instante luchando contra sus demonios, la oscuridad de la memoria, ocultando su miedo y la ira de los que viven en las tinieblas y tienen fuego en los ojos. Cada uno en su infierno angustiado creyendo que en el averno de los otros hay menos tinieblas. Cada uno, cada día, en medio de las llamas, del humo de un cigarro y de los grises ojos de la tristeza, al mirarse en el espejo ve un demonio. Y en medio del fuego eterno aún tenemos tiempo para tomarnos una copa fría de ginebra con un twist de limón como si fuera una tarde soleada de verano y estuviéramos en los Hamptons mientras esperamos el fin del mundo como cada día, como cada instante, como siempre.

La piel es joven

Ahora que la piel es joven y nuestros corazones laten mientras nos amamos bajo la lluvia, seamos fuego en el fuego del otro. Es hora de que nuestros cuerpos naufraguen en el mar de los deseos. Seamos al fin los sueños que soñamos.

Todo yo

Todo yo hecho de ausencia, deshecho por el silencio, todo yo que quepo en un suspiro, en un adiós, y en el olvido que llevas contigo.

Toda tú

Toda tú hecha de ausencia, deshecha por el silencio, toda tú que cabes en un suspiro, en un adiós y en este olvido que llevo conmigo.

El recuerdo

Primero, te inventaste luego, me inventaste y después, te inventaste el recuerdo para cuando ya no fueras no me quedara solo.