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Mostrando entradas de enero, 2020

Una inesperada primavera

Volverte a ver sería como una inesperada primavera, otra vez una flor en el invierno de mis días. Un arcoiris de alegría. Volverte a ver... qué hermoso sue ñ o sería en este largo viaje de mi vida. Volverte a ver... quizá solo sea otra ilusión perdida.

Me daba la mano

Me daba la mano y era como si la dicha que nunca había conocido fuera  mi compañera de siempre. Era otro el que me habitaba aunque era yo, el de siempre, quien la amaba. Me daba un beso y era como si no hubiera hecho nada distinto en  mi vida. Era yo otro el que se despertaba a sus ojos y era mi amor por ella un río que la buscaba por la casa, por los sueños, por la noche. Cuando hablaba de amor era un amor que no había vivido, que ella no había sentido, un amor que nos devolvía el beso, la caricia, la esquiva primavera. Me daba la mano y yo era ese otro que había esperado  la vida entera.

¿Acaso ella me busca?

Desde su adiós cada noche algo en mí se pierde. Tal vez esa pérdida es otro yo que se va tras ella. ¿ Busca acaso las manos que entonces me tejieron? Desde hace a ñ os en otra vida me despierto y desando sue ñ os para tejer lo que ella no concluyó. He perdido mis mejores días esperando que ella por un misterioso adiós al adiós que me dijo se despierte de la ausencia y regrese a mí, pero no me hallará, no me reconocerá no sabra quién soy, porque para no morirme de ella no soy ya yo sino este que escribe otra vida, aunque aún la nostalgia mira al sur en busca del latir de su corazón. ¿ Acaso ella me busca? Pero no, nunca sabrá quién soy porque habito la máscara de su ausencia.

Recuerdo tuyo

En medio de la multitud, de las luces y los sueños que cruzan veloces mi vida, a orillas de ese mar de días y años que nos separan, el recuerdo tuyo es, entre todos los bellos amores de mi vida, el único eterno.

Ese yo que ahora soy

Entre el que era cuando llegué a Alemania y el que ahora soy hay varios yos que fueron en un momento y luego desaparecieron. Esos yos que he sido y que nadie, salvo yo, conoce. No soy el mismo de siempre, aunque siempre he sido el mismo. Ya no soy el que era. Ni lo que era es lo que ahora me determina. El ayer es ayer, nostalgia eterna, recuerdo de lo que sucedió o lo que nunca pasó. Pero este que ahora soy -no sé si mejor o peor o diferente- no vive en el ayer. Uno deja de ser uno para ser otro con el mismo DNA que lleva en su sangre. Más uno cambia como cambian los otros. Somos, nos dejamos y no volvemos porque no hay adónde regresar. Somos como las estaciones, a veces tormentosas lluvias, otras campos floridos o tristes soledades olvidadas y siempre siempre estamos a punto de comenzar, de ser un nuevo yo. Entre el que soy y el que fui hay tantas vidas, sue ñ os, expectativas, dolores y amores que no volverán a ser. Soy pasajero en el tiempo, sorprendido de la incomprensible exist...

A comienzos de mayo

Estoy a comienzos de mayo. No para de llover. La imaginación tirita y el agua nada en el jardín. Hace frío en los árboles. Voy a recorrer cada día de este mes con paso seguro y decidido para llegar a tiempo a la orilla de tu voz cuando me nombres y al fin me pidas que sea tu próximo junio.

El ayer enamorado

El ayer me ha descubierto al abrir un viejo álbum de fotos y me ha saludado como si no hubieran pasado mil años y olvidos. Allí está la juventud enamorada de nosotros potegiéndonos de la realidad. Tú, bella con dos ojazos como dos mundos, y yo con la inocencia del que no es consciente de su inocencia. Tú y yo viviendo la vida y el universo que éramos en el otro. Tú y yo felices. Sí, felices. El ayer me recuerda las muchas veces que fuimos del otro y volví a sentir como entonces que al otro lado de tus sue ños estaban mis sueños esperando por la oportunidad de quedarse a vivir contigo, de nunca ser el ayer que ahora somos.

Mi primera ella

Ella fue mi primera taquicardia. Mi dulce angustia asomada a la ventana. Mi inesperada felicidad. Mi más intenso deseo. Mi primera vez que dejé el miedo y me lancé a lo desconocido. Ella fue el más bello descubrimiento en el camino de mi infancia hacia la adolescencia.

Defiendo al amor

Contra las sombras, los gritos, los insultos, las infamias, las mentiras, contra los silencios, las distancias, los engaños, la oscuridad y la maldad me defiendo. En cada una de mis palabras, de mis gestos y de mis hechos yo defiendo al amor contra el miedo.

Tu ausencia

Tu ausencia ha dejado en mi alma un río subterráneo y secreto que fluye desde el ayer hacia el presente y cubre de amapolas adoloridas mi geografía. Tu ausencia ha dejado en mí una nostalgia, una necesidad de amor que no cesa, que no acaba.

El largo camino de la huida

Huyó la infancia de mí y llegué a ese mar de dudas y miedos que fue la adolescencia. Cuando la empecé a conocer y a hacerla sonreír, también huyó de mí. El tiempo se bebió sorbo a sorbo los sue ños que yo hilaba en las tardes de mi niñez y en las noches de mi juventud. Las mujeres curiosas me buscaron, me sonrieron, moldearon mi cuerpo con sus cuerpos, se fundieron en mí y luego se asustaron. Me dejaron luchando  contra el tiempo que me cambiaba de estación en estación. Creía que seguía en el mismo mundo, pero al despertar amanecía en brazos de otro día aún desconocido. Así el tiempo fue sacando de mí lo mejor y lo peor, me hizo olvidar y me cubrió la cara de arrugas para que no olvidara todo, para que creyera haber conocido un mundo mejor, que ya nuca sabré si existió. He llegado a las puertas de la vejez, no sé si huyendo de mí o de los demás. Nadie que amé, ni lo que fue grata a mis ojos, ni u...

Te esperé toda la vida

Quise compartir contigo los caminos, las playas y los veranos, las noches de baile, el amor y los sue ñ os. Te busqué por calles y monta ñ as, por bares y plazas llenas de extra ñ os. Te so ñ é cada noche y en cada estrella te intuí, sentía que estabas cerca. Te nombre en mis días tristes, en las soledades que atravesé y algunas noches en que la lluvia me miró enamorada. Te quise siempre y te esperé toda la vida, amor, pero en ese día que estaba destinado para ser de los dos nos perdimos en los sue ñ os de otros.

Pronóstico para mañana

Pronostican para ma ñ ana temperaturas hasta de doce grados y lluvia, mucha lluvia. Qué hermosa es la lluvia. Despierta la tierra, el pasto y los árboles. El olor maravilloso del agua y la ciudad me envuelven. Será un día hermoso, un día único, un día que nunca volverá a repetirse. Yo estaré allí bajo la lluvia caminando perdido en mis pensamientos. En medio de la gente presurosa desandaré con calma las calles. Miraré las vitrinas, los vendedores, los pasantes, los viandantes. Ellos también me verán por un instante. Y al segundo siguiente nos habremos olvidado. No seré más para los otros, esos otros que tampoco serán más para mí. Caminaré detrás de muchos y muchos vendrán después de mí. Las calles se llenarán de vida y de ríos de agua. Las luces y las sombras deambularán por el asfalto y los adoquines húmedos. Parecerá que bailan o huyen. La vida será una vez más una fiesta en esta ciudad en la que habitan mis sue ños y yo. Para ma ñana pronostican mucha lluvia y el...

Tu amor

Tu amor ha dejado en el alma un río subterráneo y secreto que fluye desde el ayer hacia el presente y cubre de amapolas adoloridas mi geografía. Tu amor ha dejado en mí una tristeza que no cesa, que no acaba.

Y hay un día

Hay días donde no nos afana el amor, sino la dicha del instante, ellas, el baile y el verano, vivir la eterna juventud. Hay otros días en que llueven besos, suspiros y palabras amorosas donde temblando de esperanza intuimos que el amor puede ser nuestro. Y hay un día en que una mujer nos mira desde el otro lado de sus sue ñ os con unos ojazos maravillados. Nos espanta la tristeza con una caricia y al sentir el amor revolotear en nuestros cuerpos intuimos que esa dicha que nos invade puede ser para siempre.