Caer en cuenta


Hubo algo magnífico, algo único, algo maravilloso en ese instante en que cayó en cuenta de que toda su vida era un fracaso, que nunca conocería otro mundo, ni viviría experiencias distintas a las que están destinadas a los fracasados, a esos que lo intentaron una y otra vez y jamás lo lograron. Por primera vez sintió que el mundo no se derrumbaba a su alrededor. Al contrario, sobre las ruinas de su vida resplandecía un gran sol y la luz descubrió detrás de las sombras ese mundo que él solo conocía. Sintió que no era esclavo del destino, sino dueño de esa verdad, de ese momento de libertad al reconocerse tal y como era.

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