Propietario



Soy propietario
de sesenta y cuatro años
invertidos en vivir,
de un par de fracasos estruendosos,
del recuerdo de amores
de esos que todo lo cambian,
de mil favores
que tanta gente me ha hecho
sin pedir nada a cambio,
de una memoria que no olvida,
de infinidad de lecturas,
de charlas inolvidables,
del gusto por las fresas y el aguacate,
de una soledad tímida
que me acompaña en silencio
a todas partes,
de un amor imperecedero por una mujer
que me conoce de siempre,
de un monedero de cuero
que me hace feliz cada vez que lo abro,
de un reloj barato y perfecto,
de muchas camisas azules,
de un rostro lleno de arrugas
y de una barba blanca,
de una amistad para siempre,
de una risa incansable,
de tres chistes bobos,
de la alegría de la juventud
que se quedó a vivir
en la playa de San Luis,
de la bella sonrisa
de algunas mujeres
que se cruzaron
conmigo por un instante
y de esta inexplicable tristeza tuya
que vive en mí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tanto que me gusta de la vida

Mi vida

Los años que fui