Las personas que no están solas

He visto personas
que siempre estaban buscando
una reunión, una fiesta o una obra de teatro,
rodeados de personas,
charlando de todo y con todos,
incansables en su necesidad de otros,
que tenían que hacer algo:
viajar, protestar, cantar, mirar,
pasear, nadar o partir, siempre partir
hacia un destino inalcanzable;
digo que he visto esas personas
tan atareadas
en no permitirse el placer de estar solas,
de pensar y reflexionar,
de encontrarse a sí mismas,
que estaban huyendo de sí mismas,
que no se podían perdonar,
que no se soportaban
y al final, a última hora de la noche,
las he visto caminar hacia su casa
con esa derrota en la cara
de los seres que mueren de soledad,
los abandonados del afecto,
los incapaces de amarse
o de amar,
los muertos vivientes
que tanto ruido hacen en las tardes
y en las noches
para no tener que oír
el arrullo de la interminable soledad.

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