En el instante en que fuimos el otro

 

En el instante

en que fuimos el otro

ya llevábamos el adiós.

Mientras nos nadábamos

y pensábamos

que un océano no bastaría

para separarnos,

olvidamos que la felicidad

estaba de paso.

Hoy, que nadamos en otros sueños,

a veces al ver la dicha de los enamorados

recordamos que un día

nosotros también fuimos

la tierra prometida para la tristeza del otro.

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