Memoria de ti
Se oía
la música de la vida enamorada
de nosotros mientras al despertar el día.
Caminábamos
descalzos y felices
sobre los verdes prados.
Algunas noches
a través de la ventana
contemplábamos las estrellas
soñando cuál de ellas
sería la nuestra.
Muchas tardes,
tú en tu oficio de escribir
y yo en el mío de leer,
dejamos que el silencio
nos uniera.
Qué alegría
era comentar los libros
recién leídos,
compartir las emociones
que dejaban huella en nosotros.
Inolvidable la siesta
del verano
antes de correr a la playa
por las calles
de ese pueblito pesquero
perdido en una cala de la Bretaña
y echarnos al mar,
a nadar y reír.
Me emociona
recordar cómo dejábamos que la noche
nos acompañara
mientras deambulábamos
por las calles y bares
besándonos, abrazándonos,
inventando palabras de amor.
Y en el otoño,
refugiados en los brazos del otro,
oíamos la lluvia caer
mientras nos amábamos.
Fue lo más parecido al amor que he sentido.
Y son esos que fuímos
los que aún ríen en ciertos días
de soledades en la memoria de mi piel.
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